Por: Melissa Zumaran Zapata (Universidad Tecnológica del Perú)
Jorge Verástegui Castillo, solo “Canito”, para más de una generación de periodistas peruanos que lo conocen, lleva ya medio siglo como reportero gráfico, registrando la memoria de este Perú que sobrevivió al terrorismo, la pandemia, a incidencias sociales y políticas. Registró y registra fotos, publicadas en la mayoría de medios de prensa del Perú. Hoy, a sus 72 años, más activo que nunca, sobreviviendo incluso a él mismo, riesgos de ser periodista apasionado (cuenta, con una sonrisa bajo su tupido bigote), nos comparte la que considera su mejor comisión: ser fotógrafo del programa Pensión 65 y recorrer los lugares más recónditos del país, no solo llevando la pensión de adultos mayores, ancianos de alma joven, sino recogiendo historias de vida, en imágenes eternas. Nos tomamos un cafecito con “Canito” …
“Viví y vivo tantas cosas, gracias al periodismo, pero aún me sorprendo ante estas historias de peruanos mayores en zonas alejadas, invisibles para muchos que, en la capital, nos creemos el ombligo del mundo… Ah, no les digas ‘abuelitos’… ‘viejitos’, con cariño, pasa”, cuenta Jorge, entre risas. Alista maletas, en su casa. En dos horas parte de nuevo.
Llegando al corazón de las comunidades más vulnerables, el Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) se erige como faro para muchos peruanos. Verástegui, apasionado, viaja con el equipo del programa para encontrarse con quienes reciben este apoyo del Estado. Más que un monto de 250 soles, siempre necesario, la vivencia implica conocer un Perú donde, en muchos casos, aún se vive del trueque, se curan con medicina natural, se rigen bajo tradiciones y creencias muy arraigadas. Hoy son más de 800,000 los beneficiarios del programa, no solo con la pensión, sino con respaldo en acceso a servicios de salud y trámites básicos, pero de difícil acceso en sus alejadas comunidades.
Nos vamos con “Canito” a tomar un café. “Mucha gente no sabe cómo viven otros compatriotas, en zonas de alta pobreza. Campesinos, nativos, que podrán superar algunas carencias con este apoyo. Pensión 65 llega a todos los rincones. Más de 50 años me he dedicado al periodismo, cubriendo deporte, política, revueltas sociales, terrorismo, crímenes que te marcan… viví tanto… pero esto me replanteó la vida. Como periodistas viajamos a zonas calientes, también a eventos organizados, donde te atienden bien. A veces, por la rapidez, no vemos toda la realidad. Este trabajo, a mi edad, me sensibilizó más. Me cambió. Comprobé que, hasta en situaciones extremas de pobreza, hay esperanza, alegría, peruanidad. Cada viaje enseña…”, agrega, mientras revisa los lentes de su vieja amiga: su cámara.
RETRATANDO VIDA
Pedirle historias a “Canito” sería tomarnos muchos cafés. Jorge eleva la vista, recuerda sus inicios, 1971, diario “El Comercio”, nos habla de las fotos que le hizo a Maradona, a muchos presidentes peruanos, su paso por tantos diarios y revistas, su amistad con periodistas de su época, como Eloy Jáuregui, Guillermo Thorndike o Carlos “El Chino” Domínguez, otro gran gráfico; cómo enfrentó la pandemia y cómo entró a Pensión 65, por una exposición fotográfica, quedándose luego como reportero gráfico. De eso, hace ya 9 años.
Nos cuenta una historia símbolo. “Canito” recuerda a “Mashico”, don Marcelino Abad, de 124 años, el peruano más longevo. Eso fue en Chaglla, Ambo, Huánuco. “No hablaba castellano, vivía del campo, con su hacha al hombro. A los 101 años, cuando el programa lo ubicó, “Mashico” recibió su primer DNI. Así como estas, vivimos tantas historias, gente que traen en balsas, carretas, de zonas sin vías de comunicación, pero que se organizan. Espero que mis fotos sirvan para generar más empatía, más humanidad…”, acota.
Jorge se reinventa con la tecnología. No solo por su equipo fotográfico. Maneja redes, sube videos a TikTok, pero frunce el ceño cuando piensa que la inmediatez hace que se pierdan cosas vitales. “Registrar la realidad en imágenes es mucho más que tener celular. Es ser sensibles, saber qué fotografiar. Hoy hay 34 millones de ‘fotógrafos’… la mayoría ciegos. Realmente no ven…”, dice, soltando una carcajada.
Acabó el café, la cargada charla. Lo acompañamos a tomar su taxi, maleta en mano, rumbo a registrar más historias. A seguir nutriéndose de vida. Bien viaje, “Canito” …
