La ley que creó 20 nuevas universidades en el Perú en diciembre pasado aún no ha sido enviada por parte del Congreso de la República al Poder Ejecutivo. Expertos de Puno y La Libertad conversaron con RPP Data y advirtieron los riesgos de esta norma para los jóvenes de regiones que buscan acceder a educación superior. Ya pasó casi un mes desde que el Congreso de la República aprobó la creación de 20 nuevas universidades públicas en el Perú en diciembre pasado. Según la norma, estos establecimientos educativos estarán en Amazonas, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Ica, Junín, Lambayeque, Lima, Moquegua, Puno, San Martín, La Libertad y Ucayali.
Está pendiente la segunda votación de esta norma y que sea enviada al Poder Ejecutivo para que la revise y decida si propone algunas modificaciones o si la promulga tal como está. Expertos en educación superior conversaron con RPP Data y analizaron los desafíos que representa esta ley, sobre todo para los jóvenes en regiones que buscan acceder a una educación universitaria.
Sí hay demanda, preocupa implementación
Puno es una de las regiones con más universidades creadas con esta ley. Actualmente cuentan con dos en funcionamiento; la Universidad Nacional del Altiplano y la Universidad Nacional de Juliaca. A estas se le agregarían cuatro más: la Universidad Nacional Amazónica de Sandia, la Universidad Nacional Chiriguana de Huancané, la Universidad Nacional de Ayaviri y la Universidad Nacional Pedro Vilcapaza de Azángaro.
Estas iniciativas recogen una demanda educativa de la región, pero preocupa la forma en la que se están aprobando y la eficiencia que podrían tener o no, sostiene Luis Rodríguez, docente de la Universidad Nacional del Altiplano. “La respuesta de la población va a ser positiva porque tenemos una necesidad histórica en el tema educativo; sin embargo, no se sabe cuáles son los datos que respaldan estas propuestas. Hay proyectos que buscan crear universidades en Desagüadero, en Yunguyo o en Ilave, pero cuando uno escucha a los [congresistas] que buscan promoverlos, no queda muy claro qué carreras se van a incorporar y eso habla de una falta de seriedad y responsabilidad”, comenta el docente puneño.
Rodríguez agrega que, si bien, algunas de las localidades donde se están creando estas universidades quedaban a más de dos horas de la capital [Sandia es la más alejada porque está a seis horas de la capital de Puno], la distancia no debería ser el único elemento a considerar. «Si ese va a ser el motivo, entonces varias regiones de nuestro país empezarán a demandar universidades. ¿Cómo afrontar ello? Se requiere de una propuesta colectiva con expertos como sociólogos, politólogos, antropólogos, economistas, y tiene que haber todo un proceso para llegar a la creación de una universidad. Lo que estamos viendo no se ha dado en esa línea», señala.
¿Intereses detrás?
Junín es otra de las regiones con más universidades creadas. A la fecha, funcionan tres universidades públicas: la Universidad Nacional del Centro del Perú, Universidad Nacional Autónoma Altoandina de Tarma y la Universidad Nacional Intercultural de la selva central Juan Santos Atahualpa. En la última legislatura, el Congreso aprobó la creación de dos más: la Universidad Nacional de Jauja y la Universidad Nacional Intercultural de Pangoa.
Mientras que, en el norte del país, en La Libertad, se aprobó la creación de la Universidad Nacional Tecnológica La Esperanza. El analista político liberteño, Richard Tapia, alerta que esta universidad quedaría solo a 10 o 15 minutos de la Universidad Nacional de Trujillo, la cuarta universidad más antigua del Perú. «Te aceptaría si crean una universidad en Gran Chimú o en Pataz, que son provincias alejadas de la región donde es imposible llegar en menos de 24 horas, pero aquí va a competir con la de Trujillo», cuestiona.
Por otro lado, Tapia opina que podría haber intereses políticos detrás de la creación de esta universidad, sobre todo considerando que estamos a puertas del 2025, un año preelectoral. «La Esperanza es un distrito populoso, como San Juan de Lurigancho en Lima, y ahí hay un bastión apetecible de electores porque hay bastante cantidad de jóvenes. ¿Por qué no podríamos pensar que hay un aprovechamiento político sobre este tema? Estamos a miras de las Elecciones 2026 y qué casualidad que algunos políticos hacen alarde de que ellos han sido promotores de esta creación», opina.
