Por: Luciana Araujo, Jonathan Bendayán, Marcelo Palomino, Gianella Zavala, Andrea Mori y Fanny Vergara (USMP)
Las ollas comunes son un salvavidas para muchas familias, proporcionando comida caliente a quienes lo necesitan. Sin embargo, detrás de esta noble labor se oculta una realidad precaria que afecta a numerosas comunidades que dependen de estas iniciativas. Los desafíos en el apoyo estatal, la inestabilidad económica y, recientemente, el recorte de presupuesto destinado a los programas de ayuda alimentaria intensifica la crisis. Además, el desplazarse a otras zonas para recoger alimentos convierten cada día en una batalla constante para quienes se esfuerzan por mantener estos espacios. Esta tarea monumental se lleva a cabo con coraje y firmeza, incluso cuando el futuro parece incierto y cada moneda o billete cuenta. Un ejemplo de este sacrificio y los obstáculos a enfrentar es el caso de Dionisia López, líder de la olla común “Dios es amor”, a quien visitamos para comprender a fondo su realidad.
En el distrito de Villa María del Triunfo se encuentra la olla común “Dios es Amor”, en Pampa León Alta, la cual abastece a, por lo menos, 40 familias al día. Aquí se combate el hambre y precariedad mediante estos espacios de solidaridad, donde con gran esfuerzo se intenta mantener la operación de la cual muchos dependen. Esta olla común tampoco es ajena a los desafíos anteriormente mencionados, pero con determinación tratan de superar las adversidades. Dionisia López Espíritu, presidenta de esta olla, expresó su frustración por la necesidad de trasladarse hasta el centro de Lima cada vez que deben recibir los alimentos que les brinda el Estado. Esta obligación conlleva gastos adicionales en transporte, cubiertos por ellos, agregando una carga financiera más a sus bolsillos. “El pasaje cuesta 100 soles para traerlo. No nos sale cómodo, debemos tener algo de dinero ahorrado para ese día de la entrega. La movilidad debe ser resistente para esta zona alta de Villa María, donde no hay pista; solo trocha. Cuando llueve, debemos cargar uno por uno nosotros mismos”, declaró con evidente resignación.
Además de las dificultades logísticas, también existe cierto malestar por el tipo de alimentos que ha estado recibiendo la olla común en los últimos meses. “Necesitamos más alimentos nutritivos. Por ejemplo, antes entregaban envasados como atunes y pescado, pero falta complementar con otros alimentos. Deberían proporcionarnos más variedad de menestras. Solo recibimos algunos tipos, como arvejas y lentejas”, comentó la presidenta. Es sabido por la opinión pública que los presupuestos para los programas han sido reducidos, lo cual podría explicar el cambio en la variedad de los alimentos. “Según entiendo, el presupuesto es para alimento completo. Entonces surge la pregunta: si el presupuesto está completo, ¿por qué ahora es reducido? ¿dónde está ese presupuesto? Esa es nuestra pregunta, no solo mía, sino de todas las ollas comunes”, acota Dionisia. Solo basta recordar que el programa Qali Warma se encuentra actualmente en el ojo de la tormenta por nuevas denuncias sobre corrupción.
LAS MADRES TIENEN LA VOZ
De igual forma, otras madres de la olla común ratificaron lo dicho por la presidenta. Ellas mencionaron que la lista de alimentos ha variado considerablemente desde hace tres meses y que antes se podían hacer combinaciones con productos como fideos, menestras y sangrecita. En relación con este último alimento, ellas destacan su valor nutricional y el empleo de su creatividad. “La sangrecita era buena para la anemia, yo les daba con arrocito como almuerzo”, expresó la señora Nancy Mamani, otra integrante de la olla.
Por otro lado, las madres mencionan el cómo subsisten durante el tiempo en el que no llegan los alimentos: cada una los trae de su casa según lo que puedan, hacen actividades como pollada, venta de caldo de mote y la crianza de gallinas. Con ello tienen un fondo y compran lo necesario para ofrecer desayunos y almuerzos. Además, participan del programa Adra, brazo humanitario de la iglesia adventista. “Ahora, para sustentarnos, para aumentar tallarín y menestras, vamos a un programa de Adra, que consiste en rescate de alimentos, por ello, vamos a Santa Anita y Unicachi”, comentó Vilma Tapia, madre que integra esta organización comunal.
Además, ella piensa que las autoridades son indiferentes ante sus necesidades: “Los políticos llegan también, nos graban y prometen cosas y al final no llegan a nada”. Así también lo evidencia la presidenta de la olla, Dionisia López, quien expresó con énfasis: “Es que no vienen para que vean la realidad, deberían venir a los cerros donde no hay agua, ni luz. Viene la cisterna una vez a la semana, ellos no tienen la vida que nosotros vivimos, van de su casa a la oficina, no vive en la realidad que nosotros pasamos. Ellos no saben porque no lo pasan, como dicen “Ojos que no ven corazón que no siente”. Sin duda, los integrantes y beneficiarios de la olla común no solo deben afrontar la deficiente gestión de las autoridades, sino las difíciles condiciones de vida en la que se encuentran.
Las madres de la olla se esfuerzan por salir adelante con lo que tienen. Un esfuerzo que han mantenido desde la fundación de la olla “Dios es Amor”. Sin embargo, no son ajenas a la situación que enfrenta el presupuesto destinado por el Estado al programa Qali Warma. La preocupación y las dudas sobre el manejo de estos recursos continúan siendo latentes. “Yo creo que para que no lleguen (los alimentos) se lo deben distribuir entre ellos… el que no tiene temor a Dios hace lo que quiere”, mencionó Vilma Tapia.
DESDE LA CENTRAL MUNICIPAL
Para confirmar la información brindada por la señora Dionisia y las madres de la olla común sobre los recortes, conversamos con Fortunata Palomino, presidenta de la Red de Ollas Comunes de Lima desde marzo de 2020. Ella ha alzado su voz en repetidas ocasiones contra las decisiones que afectan a estas iniciativas sociales. “Hoy en día, tenemos un presupuesto del 30% que nos asigna el Gobierno, pero para nosotros es insuficiente, porque no alcanza para atender a todas las familias cuya única comida es la que les proporcionamos”, señala.
A este presupuesto insuficiente se suma un recorte que ya está afectando la labor de las distintas ollas en toda la ciudad de Lima. “Ya lo están haciendo de manera sistemática. Están sacando cuatro o cinco beneficiarios y están enviando menos raciones”. Fortunata Palomino explica las demandas que tienen: “necesitamos un presupuesto de 540 millones para que no sea la mitad. Pero lamentablemente creo que se hacen los oídos sordos y han planteado al Ministerio de Economía y Finanzas un presupuesto más ínfimo”. Estos datos reafirman la situación que atraviesan y que podría seguir empeorando.
Además, Fortunata también confirma las preocupaciones relacionadas con la variedad de alimentos y la necesidad de cambiar la forma en que se están distribuyendo. “Necesitamos alimentos proteicos de origen animal, como huevo, carne, pollo, pescado, y productos frescos como verduras, zapallo, apio, zanahoria, papa y camote. Sin embargo, lo que nos envía el ministerio son productos no perecibles, como arvejas, lentejas, arroz, aceite, leche y azúcar”. Este panorama resalta la necesidad de una mejor alimentación para estos sectores vulnerables.
OTRO EJEMPLO A LA VISTA
Para confirmar que es la realidad en muchos casos, conversamos con Rosmary Ricaldi, directora de la olla común “Señor de los Milagros”, ubicada en el distrito de San Martín de Porres. Ella ratifica la situación expuesta por las señoras anteriores en relación a la variedad de los productos entregados por el Midis: “Por el momento nos están dando menestras, arroz, aceite, fideos, leche, azúcar, siempre eso mismo, el gobierno no nos da carnes, pescado, nos gustaría que nos apoye con pollo o pescado para variar los platos”.
Asimismo, ella evidencia la baja calidad de los productos alimenticios que reciben últimamente. Por ejemplo, expresa que al principio la lenteja era buena, ahora esta revienta y la cáscara se queda encima. Además, comentó que el aceite ya no aguanta cuando lo ponen a freír, pues se acaba muy rápido. Ella manifestó: “A nosotros prácticamente nos están dando el sobrante, el que no sirve… y nosotros nos damos cuenta. Igual con las lentejas verdes, ni un mes y ya se está amarilleando. Todos los productos que nos dan son de una calidad muy baja”.
Rosemary Ricaldi también expresó sobre la intención del Midis de convertirlos en comedor popular: “El Midis es quien actualmente nos está apoyando, pero nos quiere volver un comedor, registrarnos prácticamente ya”. Ella muestra su negativa, pues, según expresó, no desean ser manipuladas por el gobierno; además, el costo de la ración en un comedor popular es de cinco soles y no todos pueden acceder a un plato por ese precio, a diferencia de dos soles que cobra una olla común. Sin embargo, de acuerdo a sus palabras, ellas están luchando para recibir algunos de los beneficios de los comedores como los vales de dinero, por ejemplo.
NUTRICIONISTA: MIRADA EXPERTA
Ante la disminución en la variedad de los alimentos recibidos, consultamos a la nutricionista Daniela Ballesteros sobre el valor nutricional de los mismos. Ella nos comentó: “Se priorizan (en las ollas comunes) los alimentos con alta densidad calórica, como conservas de pescado, avena, kiwicha y quinua”. Sin embargo, recomienda que se consideren otros tipos de alimentos: “Sería bueno también incluir frutas y verduras, aunque esto requiere una gestión y logística más detallada debido a su rápida descomposición”.
Además, enfatiza la importancia de la combinación de los alimentos para potenciarse mutuamente y de esa manera fortalecer la salud. “Por ejemplo, las proteínas como la sangrecita, conservas de pollo y carne pueden complementar a las proteínas vegetales, logrando un perfil de aminoácidos más completo y de mejor absorción. También podrían combinarse menestras con vitamina C para activar el hierro y mejorar su absorción”. Además, destacó la importancia de la capacitación de las personas encargadas de preparar la comida. “Es fundamental que las personas que preparan el menú tengan la capacitación adecuada para elegir las mejores combinaciones con los ingredientes disponibles”, acotó.
Como toque de actualidad, se esperaba un plantón frente al MIDIS, a cargo de las asociaciones de ollas comunes, pero la viceministra Jéssica Niño concretó una reunión y promesas de apoyo, por lo cual la jornada fue postergada. Al respecto, Fortunata Palomino nos informó: “lo hemos postergado porque hemos tenido reunión con la directora de prestaciones sociales, la señora Viceministra y hemos dialogado sobre el plantón y cuál es el objetivo: la ampliación del presupuesto para las ollas comunes y también el nombramiento del comité de gestión de las ollas comunes, en eso hemos quedado”.
Además, agendaron una reunión con el ministro del Midis, después de culminar el Consejo de Ministros; ya que presentaron un documento al ministro de Economía y Finanzas en el cual solicitan que el presupuesto ya no sea 1 sol con 69 céntimos, sino que se aumente 0.30 céntimos más, lo cual ascendería a un monto de 2 soles para el año 2025. Esto les genera muchas expectativas. Finalmente, Fortunata comenta que las reuniones serán continuas con las autoridades del Midis y están a la espera de resultados positivos, de lo contrario analizarán la situación y tomarán sus decisiones. “La marcha ya no será al Midis sino al Congreso”, expresó.
La presencia de las ollas comunes en la sociedad es una respuesta urgente a la necesidad de la población de cubrir su alimentación, “el pan nuestro de cada día”, necesidad no satisfecha por una calidad de vida impuesta por la pobreza, carencia de políticas para el acceso a un trabajo bien remunerado y medidas del estado para superar la pobreza en el país. Aún, hay hermanos, muchísimo por hacer”.
LA AUTORIDAD SE PRONUNCIA
Sobre la denuncia de corrupción que pesa sobre Qali Warma, nos contactamos con la viceministra de Prestaciones Sociales del Midis, Jessica Niño de Guzmán, en el evento que clausuró la XII Semana de la Inclusión Social llevado a cabo el 25 de octubre en el Circuito Mágico de las aguas. En dicho evento las autoridades del Midis resaltaron los programas sociales que vienen implementando en favor de la población vulnerable.
Como sabemos, semanas atrás Qali Warma enfrentó una denuncia por corrupción, en la que funcionarios y trabajadores de este organismo recibieron coimas para favorecer a proveedores de alimentos como a la empresa productora de conservas Frigoinca. Además, según investigaciones, esta empresa también habría desembolsado pagos a representantes de la Dirección Regional de Salud (Diresa) en la región de Puno para manipular resultados de una intoxicación y encubrir alimentos de mala calidad.
Además de la situación develada por las madres de las ollas comunes de nuestro reportaje, Qali Warma enfrenta esta nueva denuncia que puede exacerbar el problema identificado. Al ser los alimentos elegidos según el “dinero bajo la mesa” sin importar asegurar la calidad y salubridad del producto, se pone en riesgo la salud de muchas familias que se alimentan de las ollas comunes.
Tras la presentación del evento y, aunque el ministro Julio DeMartini no brindó declaraciones, la viceministra opinó respecto a las mencionadas denuncias del programa Qali Warma: “Los denunciados fueron suspendidos del programa para evitar que estos hechos puedan repetirse. De hecho, estamos implementando una serie de mejoras, que tienen que ver con la reestructuración del programa”. En este contexto, la viceministra enfatizó que “no hay un tema de malgasto de fondos; la denuncia ha sido un hecho de corrupción, de pagos a trabajadores”.
Asimismo, la viceministra acotó que este hecho fue una oportunidad para reforzar la institución y realizar los cambios pertinentes: “Estamos trabajando en un nuevo modelo de entrega de alimentación porque consideramos que la alimentación es un derecho de todas las personas, especialmente de nuestros niños y niñas”.
Como ya se ha señalado, Dionisia López, Fortunata Palomino, Rosmeri Ricaldi y otras beneficiarias de las ollas han denunciado una reducción en la calidad y variedad de los productos entregados por Qali Warma, lo que pone en riesgo la alimentación de miles de personas. Sin embargo, la viceministra rechaza categóricamente estas afirmaciones: “No tenemos ninguna alerta de que alguna olla esté con desabastecimiento, que no se estén entregando los productos adecuadamente de calidad, eso en realidad está totalmente controlado”. Con estas declaraciones, persiste la incertidumbre sobre si las autoridades están verdaderamente conectadas con las realidades que enfrenta la población, así como las dudas sobre la eficacia y transparencia del programa Qali Warma.
La viceministra, además, informó sobre los cambios que se producirán en el 2025: “Vamos a atenderlos en Qali Warma a las ollas hasta este año, a partir del próximo año toda la atención se dará por medio de los gobiernos locales”. Al cierre de esta nota, nos preguntamos si la realidad cambiará sustancialmente o seguirá perpetuándose en perjuicio de los más vulnerables, de aquellos que necesitan la mesa limpia y nutrida.
VALOR PROTEICO EN DESCENSO
En los documentos revisados por el equipo periodístico sobre la Olla Común “Dios es Amor”, se ha identificado una preocupante carencia de productos con un adecuado valor proteico en las entregas realizadas a dicha organización. A lo largo de los meses, se observa una inconsistencia en los insumos básicos, particularmente en la calidad de la leche distribuida, que varía entre leche entera y leche reconstituida, lo que podría tener un impacto en la nutrición de las personas beneficiadas por esta olla común.
Asimismo, se ha señalado la necesidad de aclarar ciertas dudas respecto a la utilización de conservas de caballa y la mezcla en polvo destinada a preparar bebidas con huevo deshidratado, productos que podrían ser claves para mejorar el valor nutricional de las raciones. Es importante destacar que, desde julio, la olla común “Dios es Amor” no ha recibido más aportes de productos alimenticios por parte del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Esta interrupción en el suministro ha exacerbado las dificultades que enfrenta la organización para ofrecer alimentos de calidad y cantidad suficientes a sus beneficiarios, generando una mayor dependencia de donaciones particulares (organizaciones) y otras fuentes de apoyo comunitario.
DATOS:
Cifras de 2023
Marzo y mayo, junio y julio (mezcla en polvo para preparar bebida con huevo deshidratado. No se entrega leche, sino quinua).
Septiembre (leche evaporada entera).
Noviembre (leche evaporada entera).
Diciembre (no se entregó leche).
Cifras de 2024
Marzo (leche reconstituida).
Junio (leche evaporada entera).
Julio (leche evaporada entera).
- Demora de entrega, última entrega julio. 2024 (llegó en septiembre).
- Variación continua de diversos ingredientes como la leche, arroz (Ya no se les entrega variedad de menestras, como frejol). Disminución de sangrecita. Falta de valor proteico.
