¡Pagué mi multa!

Ene 22, 2025 | Especiales

Ahora que en los medios hablan de las “papeletas para peatones”, hace poco pagué la mía.
Martín Carranza

Martín Carranza

Director de PU. Periodista desde hace 32 años. Paralelamente, lleva 18 años como docente universitario.

Sí, hoy lo cuento con menos roche que cuando me la pusieron… ¡hace 22 años! Va la historia. Corría 2002, este Cronopio era un reportero farandulero ya no un pulpín, corría la cancha estrenando su camarita digital Sony, (las primeras, chiquitas, regalo navideño de mamá), a una conferencia en una discoteca del Centro Comercial Risso, que incluía artistas, jarana y chelas. Vida dizque feliz la de esas décadas. Para variar andaba apurado, con mis ya extintos rulos saltando, mi eterna mochila negra colgando al hombro; estaba a 2 cuadras y veo un tumulto de gente, entre ellos policías. La sangre periodística pudo más. Las chelas, la comisión, podían esperar…

Corro al toque hasta la mancha, cual chismoso periodista, ante todo, de paso para estrenar la cámara en una comisión de (creía) Policiales. De puro “vivo” cruzo corriendo por la mitad de la pista, empujo a la gente y llego hasta la mancha de policías, que me ven acercarme, blandiendo el poderoso carnet de prensa (2002, fue durante mi paso breve por Perú.21). Los policías me ven, exigiendo información y se ríen. Más al ver mi carnet. ¡Y es periodista! ¿Qué miércoles pasaba? No era un accidente. La mancha era por un operativo de tránsito. No había muertos… estrenaban las “Multas a peatones” en Lima, a quienes no cruzaban por la esquina, sino por mitad de la pista (como yo). Había 3 personas más (este inocente era el 4), renegando, recibiendo sus papeletas. Los policías me piden mi DNI. Caballero, me zampan mi multa. Entre risas y vergüenza, porque caí como pavito. Multado con 20 picos soles. Lo tomé como algo gracioso, ya que aproveché para sacar una notita para el diario, al menos. Total, llevaba buena evidencia documentada. Me tragué la burla de los peatones, que me pedían mi papeleta «para conocerla». Y reírse.

Tras la conferencia de prensa y la jarana, llego al diario y hago mi notita para que la publiquen (más chiquita no pudieron ponerla, malditos), entregué mi papeleta (22 soles, la mitad si pagaba en una semana. Me sentí combi) y me dijeron mis jefes que la pagaban, entre risas, aunque era operativo de “marcha blanca”, seguro ni la hacen efectiva. Cronopio inocente. Pasaron más de 20 años. Esta semana, haciendo trámites de otro tipo, me entero en el SAT que debo una papeleta. ¿? Pero ni auto tengo. Eso por madurez emocional, presión de matarme o matar gente en mis años de desenfreno periodístico bohemio. Tras la risa, entro al sistema y me sale que sí… tengo una papeleta del SAT, la de tipo A1 por “cruzar la calle temerariamente…”.

Tras maldecir a mis viejos jefes, preferí pagarla. No sea que me mandan a INFOCOR. Los 22 soles, moras de 22 años, se volvieron 51.50 soles. Y este Cronopio salió con su boleta pagada, renegando al inicio, pero luego soltando una risa resignada (pero sincera) por la evocación de esos años tan alucinantes. Qué tiempos. Sí que era bello era ser inocente… y lorna.

Publicado

enero 22, 2025

Categoría

Etiquetas